En el corazón de las montañas y valles de Georgia, una familia ha resguardado, por generaciones, el arte de cultivar las hierbas que dan vida a esta mezcla ancestral. Cosecha a cosecha, con un secado al aire, tostado suave y molienda meticulosa, este proceso artesanal preserva los aceites aromáticos y la memoria de su tierra.
Este no es un producto más. Es el resultado de la maestría de una mezcladora de Tiflis que solo crea por encargo. Su producción es tan sumamente limitada que, una vez que se agota, esta cosecha no regresa.